miércoles, 10 de septiembre de 2008

Vuelta a la rutina


Todo llega y todo pasa, dijo el poeta.
Hasta las vacaciones!
De nuevo en mi mesa, con las mismas tareas pendientes, las mismas caras amables, la misma pereza cuando suena el despertador.
Como si este paréntesis de cuatro semanas no hubiera existido.
Como si los días de playa, de paseos en bicicleta, de acostarse tarde y levantarse más tarde aún, de cenas a la luz de las estrellas, de despreocupación por el qué me pongo, de no-reuniones ni prisas... hubieran sido sólo un hermoso sueño.
Vuelta al cole.
A las prisas. A las peleas por teléfono. A los buenos días medio pronunciados al llegar por la mañana y cruzarte con el guardia de seguridad.
Vuelta a sentir el peso de la responsabilidad. A pensar, estúpidamente, que lo que se hace tiene una enorme importancia, que nadie más puede hacerlo, que el mundo dejará de girar si entregas una cifra incorrecta.
Vuelta a mi amor.
Y el corazón, que empieza a descongelarse tras estos días de letargo.
Sentir de nuevo. Esperar sentir de nuevo. Anhelarlo, desearlo. Saber y dudar...
Dar todo y tomar todo.
De nuevo.

Vuelta a la vida.

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