viernes, 3 de julio de 2009

Sobre iniciales y nombres

El otro día, V me contaba que J le envió un SMS en el que a ella la llamaba “amiga” y a su exmujer “una visita”. V me dijo que le molestó que J no utilizara nombres, que le pareció despectivo, que sintió rabia, porque le pareció que era como si las dos fueran poca cosa para él. Y le contestó diciéndole que no quería que la llamara “amiga”, que ella no es sólo una amiga, sino una persona con un nombre, un nombre que su madre escogió para ella.
V, mi amiga querida, mi amiga adorada, mi confesora y asesora, mi ángel de la guarda en la distancia, esa persona a la que siempre “leo” con acento argentino, como cuando miro un libro de Quino, el de Mafalda…

V, Vero, princesa.
Yo también voy a cambiar cuando hable de ti, cuando escriba sobre ti.
No más V.
Vero, a partir de ahora.
Te quiero.

martes, 9 de diciembre de 2008

Adviento - 9 de Diciembre

Mi saquito de Adviento sigue menguando día a día. Meto la mano sin mirar, nerviosa, ¿qué será esta vez?, y la saco para ver si de nuevo he acertado.

El otro día fue un dibujo de P, que me trajo como regalo en un día en el que no esperaba regalos. Líneas y círculos de colores. ¿Ves?, aquí estás tú. Lo veo, cariño, ¡qué bien dibujas!

El viernes, una llamada desde Australia, un "hola" de alguien a quien creía perdido hace tiempo, un "me acuerdo de ti" que me trajo recuerdos de un viaje en tren de Avignon a Barcelona, de un verano despreocupado y alegre, de Helmer, de Joop, de Suzanne, de Annette, de Markus...

Hoy... hoy mis manos han salido repletas. Y mi regalo ha llenado mi corazón, lo ha inundado, suave, dulcemente.

Hoy mi casa mágica 2 ha vuelto a protegerme, a envolverme y a hacerme sentir que, pase lo que pase, siempre hay un lugar en el que seré feliz.

martes, 2 de diciembre de 2008

Adviento - 1 de Diciembre

Hace mucho tiempo que pertenezco a ese numeroso grupo para el que la Navidad no es más que algo inevitable, unos días de vacaciones marcados en el calendario desde el principio del año, unas fechas a las que es necesario sobrevivir, un conjunto de reuniones familiares, de comidas excesivas y regalos absurdos.

Hace mucho tiempo también que intento buscarles un sentido, recuperar ese “algo” mágico que percibía cuando iba al colegio, y que se perdió… ¿cuándo? Tal vez cuando mi abuela murió y pasé las primeras Navidades tristes, echándola de menos.

Este año, A y Pe entienden por primera vez que algo pasa en este mes. Saben que en unos días no tendrán que ir al cole. Hablan de unos Reyes que les traerán regalos – quiero un camión azul, y yo un libro de pegatinas de animales. Preguntan cuándo pondremos el árbol y si colgaremos estrellas y bolas. Y todas las mañanas, cuando se despiertan, quieren saber si ya es Navidad. Aún no, cariño, pero ya queda menos. ¿Cuánto?. 24 días. ¿Eso es más que cinco?

Este año, he hecho dos calendarios de Adviento. He llenado dos pequeñas bolsas de fieltro con 24 regalos. Una moneda de chocolate, un bote para hacer pompas de jabón, una estrella de fieltro, una piruleta con forma de corazón, un muñeco de nieve… 24 recordatorios de que dentro de poco más de 3 semanas, la Navidad habrá llegado. 24 momentos especiales para ellas. 24 sonrisas para mí.

Y he pensado que este año yo también voy a tener un calendario de Adviento. Día a día, desde hoy hasta el día de Nochebuena, tendré mi momento especial, mi regalo, mi sonrisa, mi ilusión.

Hoy de mi bolsa he sacado tres horas junto a mi Amor, mi Amado, mi Amante, mi Amigo. Envueltas en sus besos y caricias. Adornadas con sus palabras.

Hoy creo que tal vez, sólo tal vez, esta Navidad puede ser, de nuevo, mágica.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Velas

Ayer soplé las velas de una tarta. Mi tarta, esta vez.
Y pedí un deseo. Sólo uno.
Un deseo loco, improbable. Pero tan hermoso...
¿Y si se cumple?

(Ayer nació Lola. Ojalá ella tenga, como yo, muchos deseos bonitos que se hagan realidad)

domingo, 23 de noviembre de 2008

Direcciones

A y Pe ya saben qué caminos llevan a casa desde diferentes direcciones. Para las dos, que aún no saben leer, todos los carteles y flechas que nos vamos cruzando en el camino ponen "a nuestra casa".
Por eso, dicen, nunca vamos a perdernos.

Y yo, últimamente, siento que todos los caminos, todas las rutas que tomo, me llevan, como sus flechas, al mismo sitio.
Y, como ellas, me dejo llevar con plena confianza.
Sé que, al final del viaje, y aunque en ocasiones intente ir en dirección contraria, siempre llego al mismo sitio: aquel en el que me siento Feliz, porque en él está mi corazón.

¿Cómo podría perderme?

lunes, 10 de noviembre de 2008

Aviones


Hoy he cancelado un viaje que tenía programado para mañana.

En avión. Últimamente, siempre viajo en avión.
Y cuanto más viajo, cuanto más vuelo, menos me gusta.

Prefiero tener los pies sobre la tierra. Sólo físicamente.

Mental, sentimentalmente, con mi cabeza y con mi corazón, no puedo evitar volar.

¿Demasiado alto?
Tal vez, pero, ¿acaso hay otro modo de hacerlo?

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Palabras prestadas (3)


"(...) No vayas por ese camino, Joyce. Intenta encajar los golpes. Lleva la cabeza alta. Que no te tomen el pelo. Vota a los demócratas en todas las elecciones. Pasea en bici por el parque. Sueña con mi cuerpo inigualable y perfecto. Toma vitaminas. Bebe ocho vasos de agua al día. Apoya a los Mets. Ve mucho al cine. No te mates a trabajar. Haz un viaje conmigo a Paris. Ven al hospital para cuando Rachel tenga el niño y coge en brazos a mi nieto. Cepíllate los dientes después de cada comida. No cruces la calle con el semáforo en rojo. Defiende al débil. Hazte valer. Recuerda lo hermosa que eres. Acuérdate de lo mucho que te quiero. Bebe un whisky con hielo todos los días. Respira profundamente. Mantén los ojos abiertos. No comas grasas. Sueña el sueño de los justos. Recuerda cuánto te quiero"

Paul Auster, Brooklyn Follies

Para V.
Y, esta vez, también para mí.