Mi saquito de Adviento sigue menguando día a día. Meto la mano sin mirar, nerviosa, ¿qué será esta vez?, y la saco para ver si de nuevo he acertado. El otro día fue un dibujo de P, que me trajo como regalo en un día en el que no esperaba regalos. Líneas y círculos de colores. ¿Ves?, aquí estás tú. Lo veo, cariño, ¡qué bien dibujas!
El viernes, una llamada desde Australia, un "hola" de alguien a quien creía perdido hace tiempo, un "me acuerdo de ti" que me trajo recuerdos de un viaje en tren de Avignon a Barcelona, de un verano despreocupado y alegre, de Helmer, de Joop, de Suzanne, de Annette, de Markus...
Hoy... hoy mis manos han salido repletas. Y mi regalo ha llenado mi corazón, lo ha inundado, suave, dulcemente.
Hoy mi casa mágica 2 ha vuelto a protegerme, a envolverme y a hacerme sentir que, pase lo que pase, siempre hay un lugar en el que seré feliz.
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