domingo, 23 de noviembre de 2008

Direcciones

A y Pe ya saben qué caminos llevan a casa desde diferentes direcciones. Para las dos, que aún no saben leer, todos los carteles y flechas que nos vamos cruzando en el camino ponen "a nuestra casa".
Por eso, dicen, nunca vamos a perdernos.

Y yo, últimamente, siento que todos los caminos, todas las rutas que tomo, me llevan, como sus flechas, al mismo sitio.
Y, como ellas, me dejo llevar con plena confianza.
Sé que, al final del viaje, y aunque en ocasiones intente ir en dirección contraria, siempre llego al mismo sitio: aquel en el que me siento Feliz, porque en él está mi corazón.

¿Cómo podría perderme?

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