
Hoy he cancelado un viaje que tenía programado para mañana.
En avión. Últimamente, siempre viajo en avión.
Y cuanto más viajo, cuanto más vuelo, menos me gusta.
Prefiero tener los pies sobre la tierra. Sólo físicamente.
Mental, sentimentalmente, con mi cabeza y con mi corazón, no puedo evitar volar.
¿Demasiado alto?
Tal vez, pero, ¿acaso hay otro modo de hacerlo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario