
Ayer, en sus brazos, sentí de nuevo una maravillosa sensación de seguridad, calor y felicidad. Sentí que todo estaba bien, que el mundo exterior no existía y que nada ni nadie se interponía entre nosotros.
Su respiración y la mía.
Su corazón y el mío.
Su alma y la mía.
Respirando, latiendo, sintiendo a la vez.
Ayer me sorprendí pensando que mi Amor es también mi otra Casa Mágica.
Sus brazos, las paredes que me resguardan del frío y la lluvia.
Sus palabras, las habitaciones en las que descansar.
Sus besos, sus caricias, el calor que hace que una casa sea también un hogar.
A esta casa, a este hogar, no voy a invitarte. Lo entiendes, ¿verdad?
Su respiración y la mía.
Su corazón y el mío.
Su alma y la mía.
Respirando, latiendo, sintiendo a la vez.
Ayer me sorprendí pensando que mi Amor es también mi otra Casa Mágica.
Sus brazos, las paredes que me resguardan del frío y la lluvia.
Sus palabras, las habitaciones en las que descansar.
Sus besos, sus caricias, el calor que hace que una casa sea también un hogar.
A esta casa, a este hogar, no voy a invitarte. Lo entiendes, ¿verdad?
1 comentario:
Perfectamente.
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